Cada vez que se acerca la fecha de un campeonato argentino, cualquiera sea la rama y categoría, hay una adrenalina distinta en el mundo del hockey sobre patines.
Está claro que es el primer gran paso que todo hockista anhela desde que se pone los patines. todos quieren disputarlo, y para ello primero hay que clasificar el año anterior al que se disputa.

Clasificar no es fácil y menos aún ganarlo. Solo uno tiene el privilegio de levantar el trofeo, pero son muchos los equipos que trabajan y trabajan años para poder conseguirlo. hay una lista interminable de grandes jugadores que dio el hockey argentino y que no pudieron salir campeones de estos torneos, eso habla a las claras de lo difícil que es lograrlo. Difícil y apasionante a la vez, porque en una semana cualquier cosa puede suceder.
En los campeonatos argentinos siempre suelen haber sorpresas, son finales todos los días partido a partido, no se pueden cometer muchos errores y no se pueden dar el lujo los equipos de tener un mal día.

El campeonato argentino es el más apasionante torneo de todos (sacando el mundial obviamente), es la cita máxima de cualquier rama o categoría. Es la gloria misma poder disputarlo, los equipos se preparan de manera diferente, viajan, comparten experiencias de vida que jamás olvidarán los deportistas y cuerpos técnicos.

El esfuerzo de los dirigentes también se refleja en la organización de cada uno de ellos, los árbitros, la prensa también dice presente y por supuesto el público que siempre respondió ante tales acontecimientos.

Cuidarlos, quererlos y hacerlos crecer más aún es tarea de todos aquellos que amamos esta disciplina. Este amor que contagia debe ser para todas las próximas generaciones para que no se apague nunca esa llama que tanto nos ilumina el camino de esta disciplina tan costosa pero altamente recomendable para hacer un camino deportivo en la vida de las personas. Seguramente los que hagan el trayecto no se arrepentirán.

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